Por Ingry Salamanca, nutricionista de New Cambridge School
¿Has pensado en cómo ciertos hábitos pueden incidir en la alimentación de tu hijo? A veces, en nuestro deseo de que coman bien, caemos en errores que pueden afectar su salud y relación con la comida. ¿Forzarlo a terminar el plato? ¿Premiarlo con dulces? ¿Usar la tablet para que coma más rápido? Estos hábitos, aunque comunes, tienen efectos a largo plazo.
Aquí te comparto los 5 errores más frecuentes en la alimentación infantil y cómo corregirlos con estrategias sencillas y basadas en ciencia. ¡Porque nutrir va más allá del plato!
Forzar a comer
Solución: Respeta las señales de hambre y saciedad de tu hijo. Estudios han demostrado que los niños tienen una capacidad innata para autorregular su consumo de energía. Forzarlos puede generar rechazo hacia ciertos alimentos e incluso aumentar el riesgo de sobrepeso.
Ofrecer comida como recompensa
Solución: Evita frases como “Si comes verduras, te doy un postre”. Esto refuerza la idea de que ciertos alimentos son un castigo y otros, un premio. En su lugar, convierte la alimentación en un acto placentero y libre de condicionamientos:
- Involucra a tu hijo en la cocina y en la elección de ingredientes.
- Presenta los alimentos de forma creativa, con colores y texturas atractivas.
- Comparte las comidas en familia, sin presiones ni distracciones.
- Valida sus gustos y tiempos, respetando su saciedad sin forzarlo.
Exceso de ultraprocesados y azúcar
Solución: La Asociación Americana del Corazón recomienda que los niños menores de 2 años no consuman azúcar añadida y que los mayores de esta edad no superen los 25 g diarios (aprox. 6 cucharaditas). Prioriza alimentos naturales y revisa las etiquetas nutricionales para evitar opciones con exceso de sodio y azúcares ocultos.
¡Aquí te comparto cómo leer una etiqueta nutricional!
Cocinar aparte para el niño
Solución: Los niños aprenden por imitación. Si toda la familia come lo mismo, es más probable que acepten nuevos sabores y texturas. Adapta la preparación, pero no hagas platos diferentes, ya que esto refuerza el rechazo a ciertos alimentos.
Distracciones en la mesa
Solución: Comer frente a pantallas reduce la percepción de saciedad y favorece el consumo excesivo de calorías. El cerebro prioriza la pantalla, no la comida y esto afecta las señales de saciedad que el cerebro envía. Mantén las comidas como un momento familiar y sin interrupciones digitales.
Pequeños cambios en la rutina pueden marcar la diferencia en la relación de tu hijo con la comida. En New Cambridge School, promovemos hábitos saludables desde la infancia para que la nutrición sea un pilar en su bienestar. ¡Recuerda que educar con el ejemplo es la mejor estrategia!